lunes, junio 05, 2006

Una pequeña historia


Si... esto lo escribi yo, talvez sea muy de niña con sueños, quizás no, en fin, lo dejo a criterio de cada cual.
Lamento si no segui el tema anterior, simplemente hoy no es el dia, hoy no puedo, las ganas desaparecieron nuevamente, se esfumaron, se hicieron humo, puede que me las haya fumado en alguno de esos cigarros... puede...

[Es estupido como me aferro a vanas palabras... para poder sobrevivir en este mundo]

["¿Un cigarro?... ¿Quién tiene un cigarro?... oye tú... ¿me das uno?... de hace rato ya que necesitaba uno, gracias...” y seguí caminando por la calle alumbrada con una muy baja luz blanca, la llovizna me humedecía la cara, me detuve unos minutos, alcé mi rostro, a ojos cerrados, quise sentir la brisa del mar y el rocío de la lluvia... al abrir los ojos, te vi enfrente de mí, una linda chaqueta de cuero negro, un sweater bajo de ella, unos jeans azules, y tus zapatillas, esas que me gustan tanto. Me mirabas, me sentí avergonzada, como siempre, de cada vez q me miras a los ojos, es que no solo me miras, me analizas, esperas a ver que haré en mi segunda jugada. Me acerque lentamente a ti, dude unos segundos, pero luego te abrace, necesitaba un abrazo, y ahí estabas tú para darme uno, levante la cabeza y sentí tu barba, me gustaba tu barba, te miré a los ojos, y te dí un beso en la mejilla. Caminamos por la costanera quizás cuanto tiempo, me abrazabas, hacia frió, yo me fumaba un cigarro, tu solo me mirabas, me fije que tu pelo revoltoso ese que a mí me fascinaba, estaba mojado y caído, sonreí al verlo así, tu cerraste los ojos y me sonreíste. Nos detuvimos unos segundos, frente a frente los dos, mi corazón saltaba, como cada vez que me encontraba contigo, los escalofríos danzaban sobre mi espalda, necesitaba agarrar algo... tome tu brazo y lo apreté fuerte, notaste mi nerviosismo, reíste, te me acercaste lentamente, el tiempo se detuvo en ese momento, todo en silencio, quizás que horas serian, cerré mis ojos, sentí tu aliento sobre mi rostro, sentía el calor de tu piel sobre mi piel, tus labios tocaron los míos, ese momento fue eterno, aunque fuese un instante, logre ver la luz del sol entre las nubes y la noche, muchos pensamientos brotaron en mi mente, muchas frases, y ganas de gritar al mundo lo que sentía por ti, solo quería estar contigo, olvidarme de los demás. Tu nariz se encontraba entumida, abrí los ojos, te mire directamente, esta vez podía hacerlo, a pesar de la vergüenza, intercambiábamos pensamientos por los ojos, me besaste la frente, y seguimos caminado a la orilla del mar, abrazados, ya empapados, no importaba, estaba contigo, estar contigo era lo único q quería en ese momento, el cigarro se había consumido ya, lo bote al piso, la lluvia lo mojó, sentía tu mano entre helada y cálida al mismo tiempo, te sentía tan cerca y tan lejos, tan predecible e impredecible, como cuando te miraba desde lejos, donde yo me sentaba, y tu hablabas y de vez en cuando pasabas tu mirada sobre la mía. Seguíamos caminado, habían transcurrido horas desde nuestro encuentro, debía irme, en casa me esperaban. Solo te mire y pronuncie unas vagas palabras, que con suerte se entendían, tu me miraste penetrantemente, y dijiste adiós, me sonreíste denuevo con tu sonrisa hermosa, casi perfecta, te me acercaste nuevamente, y me besaste los labios, te acercaste a mi oreja y algo dijiste, que no pude entender. Te alejaste de apoco, nuestras manos no se querían soltar. Caminaste cada vez mas lejos, te vi alejarte en la lluvia que te cubría de apoco, volteaste y denuevo articulaste algunas palabras las cuales no pude deducir. Ahora yo volteé y me encamine hacia el mismo bar de antes de verte, entre y dije "¿un cigarro?, ¿Alguien tiene un cigarro?, necesito uno por favor... oh, gracias"... salí de él, aun llovía, alcé mi rostro como antes, sentía cada gota rozar mi cara, sentía cada sonido, cada armonía, parecían los latidos de 2 corazones danzando, te imagine a ti, junto a mí... abrí los ojos, no te vi... camine en sentido opuesto, y me dirigí a algún lugar donde ir...]

y dejo un poema de Pablo Cerda

Solos

Aunque en tu corazón no hay palabras.
Ni las más cortas, ni las más frías.
Peor que eso, no hay palabras,
pero tampoco desprecio;
solamente una sonrisa burlona
que identifico claramente, pero
intensamente me seduce
y sulfura mi alma débil.

La discrepancia en nuestras situaciones,
es que mi corazón es más, más débil.

Por eso me limito a no verte
a no sentirte, a no tenerte.
Pero ya en serio, querida,
¡estamos tan solos!

Tu allá en tu cobija tal vez con otro,
y yo en la mía estando con alguien.
Sintiéndonos solos tú y yo tan distantes
pudiendo sentir amores vibrantes.
Volando a otros rumbos, tomados de manos,
con verso en los ojos, con prosa en los labios.

[...Siempre es inoportuno amar...]

[...Little Moon...]